Desinfección


La desinfección del agua mediante cloro sigue siendo el sistema más usado y recomendable en el mundo de la piscina, esto es así gracias a su amplio espectro de acción sobre bacterias y virus, así como al elevado poder oxidante tanto sobre metales como sustancias orgánicas. Obtiene una alta eficacia incluso con dosis bajas y proporciona una excelente cobertura de desinfección incluso después de un largo tiempo de su emisión, además tiene un bajo grado de toxicidad cuando se utiliza en las dosis justas y recomendadas. Tanto los equipos de medición y dosificación como el consumible empleado deben ser de la máxima calidad, esto influirá en los resultados del sistema optimizando la salubridad del agua y del ambiente, incluso minimizará el consumo y los costes.

Existen algunas propuestas alternativas que se pueden valorar:

 

Electrólisis salina, es la transformación electrolítica de la sal en cloro, reduce el uso de sustancias químicas y es un sistema seguro que ofrece buenos resultados. Es necesario diferenciar entre los sistemas de electrólisis en línea que generan cloro a partir de la sal directamente aportada a la piscina y las plantas de generación de cloro a partir de salmuera, instalaciones mucho más adecuadas para las piscinas de uso público, estas últimas producen cloro puro de la mejor calidad y minimizan de forma considerable las cloraminas, los costes de explotación y los riesgos derivados del manejo de productos químicos.


Bromo, es un halógeno como el cloro. La actividad del bromo sigue siendo eficaz incluso con alta temperatura y un pH elevado. Es inodoro y no causa irritación. Sus principales virtudes son precisamente las que pueden hacerlo peligroso en determinadas circunstancias.
Oxígeno, es un oxidante excelente (quema los microorganismos y las bacterias), al mismo tiempo un excelente desinfectante, pero sobretodo es incoloro e inodoro, no irrita la piel ni las mucosas. Este desinfectante requiere tratamientos de choque programados, es ideal en piscinas familiares pero no es adecuado en piscinas públicas por ser demasiado suave.

 

Ozono, es un sistema extremadamente seguro porque mata el 99,9% de los microorganismos, bacterias, virus y gérmenes mientras que oxida los desechos liberados. El agua no tendrá sabor ni olor, ni irritará los ojos ni la piel. El proceso debe realizarse en una cámara de contacto y debe garantizarse la total destrucción del ozono antes de devolver el agua a la zona de baño, también requerirá la dosificación mínima de un desinfectante residual. Las principales desventajas de este sistema, cuando se realiza correctamente, son los elevadísimos costes de inversión y que sus instalaciones requieren unos espacios y volúmenes enormes.

 

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UV, el tratamiento con radiación de luz ultravioleta no es un tratamiento químico sino físico, que inactiva biológicamente microorganismos modificando sus cadenas de ADN sin modificar químicamente el agua. Esta técnica debe ser considera como una mejora casi obligatoria, es simple de instalar, requiere poca supervisión, mantenimiento, espacio y consumo, además es poco sensible a las condiciones de temperatura y pH del agua. Solamente por su capacidad para reducir las cloraminas del agua y del ambiente hacen que sea una técnica imprescindible.

 

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